La
AC, como institución eclesial, tiene la misión de evangelizar
y esta finalidad es la que determina su modo de inserción en la
Iglesia, su estilo de vida y su organización.
Evangelizar significa llevar la Buena Nueva a todos los ambientes
de la humanidad y, con su influjo, transformar desde adentro, renovar
la humanidad.
La AC tienen el compromiso ineludible de ser profundamente evangelizadora,
anunciadora con la palabra y con las
obras, de la dignidad del hombre, como hijo de Dios redimido por
Cristo.
La AC para ser fiel a su misión debe lograr que sus grupos y organismos
de conducción estén comprometidos en el servicio concreto al hermano
en su promoción humana. Es necesario mirar cara a cara este mundo
nuestro con sus valores y sus problemas,
sus conquistas y sus derrotas, porque ese es el campo donde los
miembros de la AC están llamados a vivir su misión.
El gran servicio de la institución es la evangelización en todas
sus dimensiones: lo pastoral, lo ambiental, lo misionero.
Como una respuesta cncreta proponemos los Servicios, como una propuesta
de trabajo mediante una metodología concreta, sencilla, apropiada
a los requerimientos de la realidad y a la naturaleza institucional.
Así los servicios aparecen como una actividad de un grupo de miembros
de la AC, que realizan a fin de dar una respuesta activa, efectiva
y adecuada a una necesidad detectada en el ambiente. En los servicios,
los laicos de la AC concretan su solidadridad y compromiso poniendo
en común sus competencias humanas y capacidades, sus dones para
ayudar y promover al hombre.
Estos servicios expresan la organicidad de nuestra Institución
y abren un espacio de unidad y participación, y a la vez permiten
que en ellos se integren los miembros de las distintas áreas, segun
sus intereses, talentos y posibilidades, así como personas que
no siendo de la Institución desean cooperar en la construcción
de un mundo más humano.
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