Para que mi amor no sea un sentimiento,
tan sólo del deslumbramiento pasajero.
Para no gastar mis palabras más mías,
ni vaciar de contenido mi “te quiero”.
Quiero hundir más hondo mi raíz en Ti
y cimentar en solidez este mi afecto,
pues mi corazón es inquieto y es frágil,
sólo acierta si se abraza a tu proyecto.
Más allá de mis miedos,
más allá de mi inseguridad
quiero darte mi respuesta.
Aquí estoy para hacer tu voluntad,
para que mi amor sea decirte “sí”
hasta el final.
No es en las palabras ni es en las promesas
donde la historia tiene su motor secreto,
sólo es el Amor en la Cruz madurado.
El Amor que mueve todo el universo.
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Hazme comprender, Señor, tu Amor tan puro;
Amor que persevera en Cruz, Amor perfecto.
Dame serte fiel cuando todo sea oscuro
para que mi amor no sea un sentimiento.
Duerme en su sopor y teme en el huerto,
ni sus amigos acompañan al Maestro.
Si es hora de Cruz, es de fidelidades,
pero el mundo nunca quiere aceptar eso.
Pongo mi pequeña vida entre tus manos
por sobre mis seguridades y mis miedos.
Y para elegir tu querer y no el mío,
hazme en Getsemaní fiel y despierto. |